Un claro ejemplo de un tipo que vive, en todos sus aspectos como un adolescente: hace en cada momento lo que le apetece, consigue que las mujeres se rindan a sus encantos sexuales, a su simpatía y le cocinen, le laven la ropa, se acuesten con él, y le dejen la tarjeta de crédito. El sigue empeñado en ser un famoso trompetista. Pero solo es un egoísta, borracho, vago, insensible a lo que quiere y sentimental a lo que le interesa.
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